
Mariscela Yatzil es una poetisa angelina muy
activa en la promoción y producción de la poesía. Es anfitriona del evento de
Noche de canto y poesía patrocinado por Tia chuchas centro cultural, editora de
la revista poética Mayday y autora del poemario “El despertar de Lilith y Poesía
en seducción menor".
Le pedí a Mariscela permitirme publicar
algunos de sus poemas sin indicarles cuales. No quería yo familiarizarme con ellos con el fin de hacer su introducción objetivamente. En ellos encontré una voz femenina fuerte rompiendo
esquemas y mitos.
Mariscela
Yatzil presenta a una mujer liberada de
los amarres sociales, familiares, y religiosos;
la mujer tiene la oportunidad a través de una nueva experiencia de rehacer
su vida y dejar que el pasado quede como lo que es, el pasado: “Perdoné a los que
deberían estar…” Se vende ésta casa” “…tuve conocimiento de otra realidad” la
mujer vive puntos cruciales que marcan un aquí y un Nuevo mañana. En estos
poemas, La mujer Sufre las atrocidades, vuelve a encontrar el amor, y corta ataduras
retomando su nueva vida, como si la mujer dijera firmemente: “me ha pasado todo
esto; pero, aquí no termina nada. Este es mi principio.” La mujer no se representa
como un ser que tiene que sufrir el resto de su vida después de un fracaso o una
vez terminada su vida matrimonial, no tiene la oportunidad encontrar la
felicidad; incluso tiene por naturaleza el derecho de cortar ligaduras morales
para seguir una forma de vida que ella merece.
Yatzil
nos trae del estilo lirico su propia sazón lingüística. Utiliza el verso libre
y maneja palabras no muy conocidas para embellecer la forma y presentar su tema
con más impacto; dando paso con ello a la armonía sonora, al verso con giros para hacer que la estanza sobresalga mas allá
de la cotidianidad del lenguaje.
Alejandro V. Molina (mimomolina) Molinaarts.com youtube: mimomolina
MariscelaYatzil.
Mexicana, radica en la cuidad Los Ángeles California, USA.
Poeta, escritora y cofundadora de la revista poética Mayday,
que se publica en Los Ángeles California.
Activa en toda clase de eventos culturales,
A publicado dos poemarios.
Poesía en seducción menor (2016)
y,
El despertar de Lilith. (2018).
Sombras
indelebles
Por seguir una
quimera
se perdieron el
canto del ocaso
el báculo se
extravió
no encontrarán
sus temblorosas
manos
a tientas
cruzarán la cuesta del sol.
El puño de
su desapego en mi pecho colapsó
con la ambigüedad
de su amor
lagrimas
cernieron sucesos impronunciables…
no ha servido
de mucho el paso del tiempo
este sentimiento
no se diluye.
Haciendo a un
lado este aleteo
a la orilla del
río
sobre mi reflejo
los peces hilvanan
pinceladas de
sombras
sombras de
historias en la memoria del agua.
Perdoné a los
que debían estar y
noestuvieron.
Carta a mi
madre
Se bifurcó
mi camino al pasar por el mar…
retorno a
casa sin fábula.
Lo arruiné…
lo he arruinado todo.
Me perdí en
los extremos de un cuadro.
Sombras
retorcidas fueron aposentándose en mis órganos.
Lentamente
las nubes abrían paso estirando sus brazos.
¿Ahí fue
donde salió mi alma?, no lo sé, tal vez fue antes.
Sí, fue en
la travesía del canal, donde tuve conocimiento de otra realidad.
Madre:
No debí
hacer ese viaje.
Tus
lágrimas no son justificadas.
Ningún
argumento allanará el vacío.
Optaste por
no tener una línea de hijos para cuidar de mí.
Hasta aquí
terminó la travesía.
Mi cuerpo
ya es extensión de otro río serpentino.
¡Perdón
mamá!
Mis ojos no
verán la sonrisa esparcida en toda la casa,
ni llegará
el ramo de cada mayo.
Ahí te dejo
a mis hijos, te celebrarán ellos.
¡Feliz día
de las madres
mamá!
Se vende
esta casa
¡Cobarde!
Le dije a modo de despertar su otra infructuosa realidad. Me respondió: “¿lo
dices en serio? ¡No me despiertes amor; tú no sabes la mortandad que dejé a
través de la historia! Soy capaz de sacar desnudo al mismo diablo si lo
encontramos con Dios conversando”.
Al bajar
del auto una vez más él volvió a escuchar: ¡Cobarde! Pero esta vez con
suavidad. Sin decir nada me tomó de la mano. “No hay nadie en casa amor, todos
están durmiendo y la casa es muy grande”, le dije, mientras esquivábamos autos
cruzando la calle. Le advertí, ‘’al abrir la puerta caminaremos por la cuerda
del suicidio, si nos descubren, te escondes en cualquier cuadro”.
Mi mano le
mostró un pasado estratégicamente incrustado en cada esquina, en una foto una
sonrisa colgada en el cuello de una corbata de marca. (Hace más de diez años me
quedé en esta imagen con los brazos abiertos, en una playa que ya no me dice
nada; tal vez era el aire a quien yo abrazaba). Un cuadro grande donde estaba
toda de blanco abrazando una ilusión, pero mi amado no mostró sentimiento
alguno, al contemplar ese retrato; quizás al reconocer ese rostro era rescoldo
de mi pasado.
“Este es mi
cuarto”, le dije, “pero prefiero dormir en el carro”. Cuando de pronto
escuchamos unos pasos, en voz baja al oído le dije: “tranquilo amor, no te
muevas, él es sonámbulo”.
“Casa con
todos sus accesorios, casa sin nada, casa de nuestros fantasmas. Nuestros
demonios nos tendieron otra vez la celada. Pero el amor, el amor que se siente
al amar una cortesana, el pasado lo mata’’, dijo mi amado ante la puerta, ya
para abrir.
Agarrados
de las manos salimos intactos, con un letrero en la mano que decía: “Se vende
esta casa”.