Monday, February 25, 2019


     
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       Mariscela Yatzil es una poetisa angelina muy activa en la promoción y producción de la poesía. Es anfitriona del evento de Noche de canto y poesía patrocinado por Tia chuchas centro cultural, editora de la revista poética Mayday y autora del poemario “El despertar de Lilith y Poesía en seducción menor".
                 Le pedí a Mariscela permitirme publicar algunos de sus poemas sin indicarles cuales. No quería yo familiarizarme con ellos con el fin de hacer su introducción objetivamente.  En ellos encontré una voz femenina fuerte rompiendo esquemas  y mitos.  
                Mariscela Yatzil  presenta a una mujer liberada de los amarres sociales, familiares, y religiosos;  la mujer tiene la oportunidad a través de una nueva experiencia de rehacer su vida y dejar que el pasado quede como lo que es, el pasado: “Perdoné a los que deberían estar…”  Se vende ésta casa”  “…tuve conocimiento de otra realidad” la mujer vive puntos cruciales que marcan un aquí y un Nuevo mañana. En estos poemas, La mujer Sufre las atrocidades, vuelve a encontrar el amor, y corta ataduras retomando su nueva vida, como si la mujer dijera firmemente: “me ha pasado todo esto; pero, aquí no termina nada. Este es mi principio.” La mujer no se representa como un ser que tiene que sufrir el resto de su vida después de un fracaso o una vez terminada su vida matrimonial, no tiene la oportunidad encontrar la felicidad; incluso tiene por naturaleza el derecho de cortar ligaduras morales para seguir una forma de vida que ella merece.   
                Yatzil nos trae del estilo lirico su propia sazón lingüística. Utiliza el verso libre y maneja palabras no muy conocidas para embellecer la forma y presentar su tema con más impacto; dando paso con ello a la armonía sonora, al verso con giros  para hacer que la estanza sobresalga mas allá de la cotidianidad del lenguaje.


Alejandro V. Molina (mimomolina)   Molinaarts.com     youtube: mimomolina



MariscelaYatzil.
Mexicana, radica en la cuidad Los Ángeles California, USA.
Poeta, escritora y cofundadora de la revista poética Mayday,
que se publica en Los Ángeles California.
Activa en toda clase de eventos culturales,
A publicado dos poemarios.
Poesía en seducción menor  (2016) y,
El despertar de Lilith. (2018).


Sombras indelebles
Por seguir una quimera
se perdieron el canto del ocaso
el báculo se extravió
no encontrarán
sus temblorosas manos
a tientas cruzarán la cuesta del sol.

El puño  de su desapego en mi pecho colapsó
con la ambigüedad de su amor
lagrimas cernieron sucesos impronunciables…
no ha servido de  mucho el paso del tiempo
este sentimiento no se diluye.

Haciendo a un lado este aleteo
a la orilla del río
sobre mi reflejo los peces hilvanan
pinceladas de sombras
sombras de historias en la memoria del agua.

Perdoné a los que  debían estar y
noestuvieron.




Carta a mi madre
Se bifurcó mi camino al pasar por el mar…
retorno a casa sin fábula.
Lo arruiné… lo he arruinado todo.

Me perdí en los extremos de un cuadro.
Sombras retorcidas fueron aposentándose en mis órganos.
Lentamente las nubes abrían paso estirando sus brazos.
¿Ahí fue donde salió mi alma?, no lo sé, tal vez fue antes.
Sí, fue en la travesía del canal, donde tuve conocimiento de otra realidad.

Madre:
No debí hacer ese viaje.
Tus lágrimas no son justificadas.
Ningún argumento allanará el vacío.

Optaste por no tener una línea de hijos para cuidar de mí.

Hasta aquí terminó la travesía.
Mi cuerpo ya es extensión de otro río serpentino.

¡Perdón mamá!

Mis ojos no verán la sonrisa esparcida en toda la casa,
ni llegará el ramo de cada mayo.
Ahí te dejo a mis hijos, te celebrarán ellos.
¡Feliz día de las madres
mamá!



Se vende esta casa
¡Cobarde! Le dije a modo de despertar su otra infructuosa realidad. Me respondió: “¿lo dices en serio? ¡No me despiertes amor; tú no sabes la mortandad que dejé a través de la historia! Soy capaz de sacar desnudo al mismo diablo si lo encontramos con Dios conversando”.
Al bajar del auto una vez más él volvió a escuchar: ¡Cobarde! Pero esta vez con suavidad. Sin decir nada me tomó de la mano. “No hay nadie en casa amor, todos están durmiendo y la casa es muy grande”, le dije, mientras esquivábamos autos cruzando la calle. Le advertí, ‘’al abrir la puerta caminaremos por la cuerda del suicidio, si nos descubren, te escondes en cualquier cuadro”.
Mi mano le mostró un pasado estratégicamente incrustado en cada esquina, en una foto una sonrisa colgada en el cuello de una corbata de marca. (Hace más de diez años me quedé en esta imagen con los brazos abiertos, en una playa que ya no me dice nada; tal vez era el aire a quien yo abrazaba). Un cuadro grande donde estaba toda de blanco abrazando una ilusión, pero mi amado no mostró sentimiento alguno, al contemplar ese retrato; quizás al reconocer ese rostro era rescoldo de mi pasado.
“Este es mi cuarto”, le dije, “pero prefiero dormir en el carro”. Cuando de pronto escuchamos unos pasos, en voz baja al oído le dije: “tranquilo amor, no te muevas, él es sonámbulo”.
“Casa con todos sus accesorios, casa sin nada, casa de nuestros fantasmas. Nuestros demonios nos tendieron otra vez la celada. Pero el amor, el amor que se siente al amar una cortesana, el pasado lo mata’’, dijo mi amado ante la puerta, ya para abrir.
Agarrados de las manos salimos intactos, con un letrero en la mano que decía: “Se vende esta casa”.

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