¡Sópatelas, pasó lo inesperado! Por poco no llegamos; Íbamos alegres a: “El rincón
de los arcos dorados” después de ausentarnos por algún tiempo; nos dirigíamos Virgilio
González, Fernando Fernández, Mariscela Yatzil a Glandele CA, y participar con nuestra poesía con el grupo que lleva muchos años
reuniéndose sin perder un jueves. Poetas, cuentistas, cantantes, y público en
general disfrutan del talento de los
profesionales y no profesionales reunidos en ese día. “Vámonos a las seis” les pedí a mis amigos con tal de
llegar temprano y tomarnos un cafecito pata calentar y estar listos para
compartir nuestros poemas; además se nos da la oportunidad de platicar con
otros poetas y artistas que llegan al evento. Allí “todo Latinoamericano llega”
puesto asisten poetas de Colombia, México, Argentina, Guatemala, El Salvador,
Chile, Honduras, Nicaragua, entre otros y resulta interesante compartir las
historias y cultura de los países. Eso y
compartir nuestro trabajo era lo que hubiera lamentado mucho si no hubiéramos llegado.
Siempre hay nuevas cosas que se aprenden en ese lugar; ya que ninguna ocasión
es la misma. Los participantes varían y
son guiados sabiamente por el poeta y declamador argentino Jorge de Aztlan.
Nadie sospechó lo que iba a pasar; transitábamos
en el Freeway 210 platicando entusiasmadamente
sobre nuestro reciente taller en la UNAM los Ángeles , de la publicación del
libro del maestro: Dr. Mariano Zaro, de nuestros planes individuales con la poesía,
y de nuestras memorias con el grupo “de Aztlan” En realidad, íbamos con todo al
evento; cuando tomamos el Freeway 134
rumbo a Glendale, un ruido que casi no se distinguía nos llamó la atención; no sabíamos
su procedencia; pero también con el entusiasmo pensamos que era el chillido de
los carros transitando; pero el sonido incrementó, tuvimos que salirnos rápido y
precavidamente. Mi pensamiento fue
solucionar el problema y llegar al evento pronto: No me hubiera gustado perderme
la celebración.
Valió la pena estar el evento y
haber resuelto el problema con el carro a tiempo; ya que disfrutamos de la declamación
de Jorge de Aztlan, la poesía de Joshep Sarria, Joshef Aron Padilla, Raquel
Rosa, y la voz privilegiada de Samuel Infante. Nosotros también compartimos con
entusiasmo y sabiendo que esa noche y ese momento eran lo más importante en
nuestras vidas. Solo sentía agradecimiento de haber asistido y que no nos
desanimo la pinchadura de una llanta; pudimos celebrar la amistad, cultura, y la poesía. Un poco con experiencia y otro con ideas cambiamos
el neumático para llegar finalmente al lugar de nuestra celebración. El jueves 7 de marzo, 2019, dejó en nosotros
una experiencia que nunca olvidaremos: la poesía y la celebración hizo nuestras
vidas interesantes, la pinchadura paso a un plano sin importancia.
Alejandro Molina
Molinaarts.com youtube: mimomolina




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