Thursday, December 16, 2021

El viaje en el tiempo que cambió todo

 

Famoso actor: Byron Cherry


             Nuestras vivencias diarias no pasan esporádicamente sin esculpir nuestro futuro. El presente y sus enigmas nos proyectan en sus enlaces de tiempo.  Los momentos que vivimos tienen profunda conexión con el pasado y futuro. ¿Porqué una vivencia la percibimos como estar reviviendo un suceso o sin conocer a una persona, su “mala leche” nos echa a perder el día? El presente nos coloca en los vértices de creación y nos hace sintonizar la película regresiva para identificar las raíces que tenemos. Mi encuentro con un actor famoso es la contundente evidencia. Conocí a Byron Cherry, el actor de la serie de TV “The Dukes of Hazzard”  y eso le cambió la briza a mi idea del presente y descubrí la evidente conexión que la existencia nos hace participes, una enorme verdad de trascendencia.  Nuestras vivencias sintonizan el pasado que es artífice del presente y éste del futuro.

            En México, de adolecente fui muy aficionado a la serie de TV semanal “The Dukes of Hazzard” las únicas veces que me lo perdí fue cuando no había luz en mi pueblo. Pero ahí quedó. No proyectó curiosidad alguna hacia el futuro. Tampoco sospeché de ese mundo virtual hubiera otro que nos conectaría inevitablemente después. La serie entretenida volvió a tomar fuerte relevancia y despertar mi curiosidad respecto a la dependencia del presente al pasado. Ventura CA. tiene un mercado los miércoles; yo estaba vendiendo mis poemarios y artículos de colección, entre ellos tenía una foto en blanco y negro de Bo, John Schneider, el héroe famoso de mi serie favorita. Byron Cherry vio la foto y la levantó con alegría; fascinado, me comentó su participación  en la serie y su amistad con el actor. Con emoción, me pidió tomarle una foto sosteniéndola en su mano para mandársela a “Bo” a otro estado de USA. Byron Cherry sustituyó un tiempo al protagonista  y ahora sostenía alegremente enfrente de mí, la  foto del famoso John Schneider, al mismo tiempo  me narraba segmentos interesantes de la filmación e inolvidables episodios.  En los ochentas, Schneider se puso en huelga por conflictos con la compañía productora Warner Bros,  debido a contrato y  ganancias sobre mercancía de la serie. Había un conflicto grande por la venta de juguetes, ropa, y otros artículos. Schneider y otro actor, no se presentaron al las grabaciones por varias semanas. Byron sustituyó a Schneider. Jamás imaginó  encontrarse con la foto del actor después de 40 años, en un mercado de antigüedades y revivir recuerdos del pasado exaltando su presente y futuro. Ahora la conversación con sus amigos va a tener un sabor de alegría y sorpresa.  

            Byron y yo hicimos una buena conexión, porque compartimos el disfrute de la serie y aquellas aventuras. En  México, aplaudía y compaginaba mucho con las victorias de los Dukes y ver los vergonzosos fracasos del grotesco cacique del pueblo, Boss Hogg;  un señor gordo y cómico que personifica la autoridad con el sheriff Sheriff Rosco P. Coltrane. Me sumergí  a las aventuras de los Dukes  en un  carro deportivo, un  Dodge Charger Stock 1969 para sus escapes y hazañas; no podía faltar su prima Daisy (Catherine Bach) en los llamativos enredos.  Siempre había una riña entre Boss y los Dukes  quienes le echaban a perder las fechorias de Boss. Incluso, los Dukes, lo rescataban de las consecuencias a sus malos negocios. Pero esos enredos televisivos fueron solo pasatiempo del pasado, hasta que llegó el presente. Al conversar con el actor famoso la película de la serie se repitió en mi mente. La velocidad de mis pensamientos viajó en el tranvía del tiempo.

             Byron, se fue celebrando emotivamente la casualidad de encontrarse con la foto de su amigo famoso. Yo también celebré que sin imaginarme lo conociera en persona y revivir aquellas emociones  con la serie; pero lo más importante, celebré una lección de vida y vivir un momento de iluminación: descubrir la evidencia de la dependencia del presente con nuestro pasado. Si no hubiera conocido la serie, mi encuentro con Byron y la foto no tuvieran ninguna relevancia. Fui espectador de un mundo ficticio; pero ahora era participante de otro mundo, el mundo que creó el ficticio. Con la serie, la foto, Byron y yo había un viejo e inevitable  vínculo que nos reunía en el presente.  Ahora mi inquietud y motivación era decidir mi actitud al vivir cada día y  mi roll principal en el presente sabiendo que de aquí depende el futuro. Viví una nueva página en mi destino. El hecho de que este momento de  ahora dependía del pasado cambiaba toda perspectiva anterior. Vivir  con todo el ser los momentos que se presenten, es la clave. El encuentro con Byron me comprobó, sin ninguna duda, que las vivencias diarias son nuestro futuro.  Esta vez, una serie de TV abrió el canal de los eslabones del tiempo, pero tal vez la próxima sea algo que se dice o piensa. Cada momento nuestro tiene impreso el pasado y construye el futuro.






Poema "Receta para pasar al otro lado" de mi poemario "Vive Pez" Click Aqui