Monday, June 28, 2021

Yerma

 


Yerma de Federico García Lorca

        Federico García Lorca escribe la obra: Yerma en 1934. Yerma es una obra de teatro interesante que presenta el conflicto de un matrimonio rural por no tener hijos; Yerma no encuentra paz pues quiere tener un niño y su esposo Juan decide que no, contundentemente.  Yerma se casó con él sin amor debido al arreglo de su padre; pero ella estuvo dispuesta a no romper el contrato del patriarca; Ni a pesar que años más tarde siente una enorme atracción por Victor un campesino soltero amigo de la pareja en conflicto. Aunque siente un sentimiento muy arraigado por él,  ella permanece leal al matrimonio;  Juan se cierra a no tener familia y Yerma vive el calvario en su relación con Juan. Su afán de maternidad la lleva a salir de su casa con mucha frecuencia sin que le preocupe rumores de la gente o que la critiquen porque piensan que, por andar siguiendo a Victor no pone pasión a su matrimonio y aunque la gente la vea como la culpable de los problemas del matrimonio al no tener hijos. Nada la detiene de salir de casa, incluso aunque Juan pone a 2 hermanas de guardianes, mientras trabaja pastoreando en el campo. La casa para Yerma es más hostil que una prisión por eso, no permanece en ella. El día llega cuando Victor obligadamente parte de su tierra querida; lo que revela que lo hace porque le vendió los borregos a Juan y los cambios del tiempo. Yerma sale de noche a una peregrinación donde se encuentras muchas mujeres que la cigüeña tampoco ha visitado y donde hay hombres solteros  dispuestos a alguna oportunidad de procreación con una de ellas. Una señora del grupo, le ofrece casarla con su joven y fuerte hijo y darle a Yerma familia y protección, pero para  ella dejar su matrimonio no es lo más rentable. Yerma se llena más de dolor y sufrimiento por que Juan nunca va a cambiar su idea de no procrear y ella agoniza por su deseo incumplido. Entonces el instinto de maternidad reprimido, la frustración por no lograr un cambio en su marido la desquician. Consecuentemente, Yerma estrangula impulsivamente a Juan; “maté a mi hijo” con ello toda la posibilidad de tener un niño.

    Lorca nos presenta un matrimonio conflictivo de provincia donde la fertilización es abundante en el campo pero no en la vida de Yerma debido a su vacio por no tener un hijo; Juan puede hacer crecer el rebano de ovejas, el campo pero no quiere hacer familia. En el fondo él está convencido de que Yerma lo odia y por eso no son felices en el lecho de esposos y en la vida de ellos. Pero no es odio; sino la falta de amor en ambos. Aunque Yerma pone mucho de su parte para entenderse con Juan; Por otro lado la vida del pueblo se basa en la producción y honor, entonces se crea un prejuicio profundo para Yerma porque todos piensan que ella, debido a que no tiene hijos está siendo infiel a su esposo por la cercanía a la amistad de Victor. La gente pone a la mujer como sin valor si no hay hijos, sin valor en ella misma y en la sociedad  que la rodea, aunado a esto para la gente, la mujer casada es la responsable de la fertilidad; sin que se tome encuentra las circunstancias que llevan a su desesperada situación.

Lorca sugiere muchos temas interesantes; sería oportuno indagar más en lo siguiente o si propones otros déjame saber en los comentarios:

¿Por qué Juan es tan hermético que no manifiesta las razones por lo que no quiere hijos?

¿Por qué Juan y Yerma no tienen una conversación franca como esposos y como una manera de resolver el conflicto?

¿Por qué Yerma tiene que permanecer en su situación pudiendo decidir por ella el futuro que ella quiere?

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Monólogo: Trampa del vicio (click)





Friday, June 4, 2021

El poeta se defiende!

       





    Todos los seres humanos, en algún momento del vivir, necesitan interpretar sus experiencias, sus sentimientos, sus dudas, sus inspiraciones y frustraciones. En ese contorno de motivaciones, los poetas hacemos de esto muestro fin poético; proponemos una salida a las trifulcas con la escritura de versos. Escribimos poesía porque sentimos un remolino adentro y contrario a otras personas, optamos en plasmar nuestra gama de sentimientos y apaciguar lágrimas en una hoja. En ocasiones sentimos vivir limitadamente con algo sin cuadrar que retuerce nuestras viseras y atiza nuestra infelicidad. Sentimos nuestro potencial desperdiciándose. Esas inquietudes nos hacen agarrar el lapicero y la página y no soltar hasta sentir liberar la batalla; ir rio abajo y atestiguar a donde nos llevan las aguas del momento. Lo que interesa es sacar el clavo que nos sangra y hacer poesía. Por lo tanto; los versos se convierten en nuestros interlocutores, nuestro mecanismo de análisis, nuestro amigo(a) más cercano que nos escucha sin ninguna reserva. Ahí nos mostramos como somos y nuestras preocupaciones se exponen para el análisis, la comunicación y estrategia de liberación. Contrario a los que sostienen que, para lidiar con nuestros conflictos, solamente se puede con la asistencia de personas especializadas; las cuales, efectúan una evaluación más precisa que nos desate de los estados de ánimo; asumiendo, la otra persona puede identificar las cosas que no podemos ver; los terapeutas ven con lupa. Pero éste, no es la ecuación de los poetas. Ante todo, deseamos crear a partir de nuestras noches de insomnio o de nuestras lunas que escuchan los lamentos por que la serenata no endulza a la enamorada o andamos agonizando por que el destino no viene fácil, porque somos, no somos, queremos ser y todo lo contrario. Optamos por la poesía para liberarnos y para dejar un archivo poético a partir de nuestras trifulcas, aciertos, alegrías, visiones y evaluaciones que sustentan nuestro quehacer creativo. De lo contrario, nos perpetuaríamos en la huida a la bestia emocional, sin darnos tregua y podríamos terminar prófugos de nosotros mismos en otras actividades donde pongamos todo, menos nuestro espíritu. Lo que es más desastroso, sin grabar nuestros poemas en el papel. Nuestro tiempo estaría invertido en lidiar con nuestras emociones internas y pasarán muchas cosas, pero no, la creación de un nuevo poema.  Nuestros sentimientos viven, se examinan, despolvan en la página con ello conducimos nuestras vidas y ponemos nuestra poética en movimiento. Al final, escribir poesía es el más gratificante quehacer. ¿Ustedes de qué escriben?

       Mi poema del  poemario: Sentir el aura



Rodaje de motivos

 

El murmullo de la noche

alebresta el cerebro.

Un chorro de ideas

desfilan en el aparejo de una página.

 

Me convoco en motivos del corazón.

El relámpago de la existencia

se explica en una frase

y revela sus fístulas de tiempo.

 

Me proyecto en pensamientos

en el rodaje del sentimiento,

sin las pausas de la distracción,

sin las grietas sonoras de desaliento.

 

Mis dedos acentúan 

el circulo del momento;

la vida se disemina

en voces que nos llaman,

donde la ruptura

y la sed por reinventarse

sana a puros intentos y letras.

 

 

En el cincelar con tinta

mi vida enverdece;

da el estallido del verso,       

puebla el tórax de júbilo

al universo de la página

en un viaje astral.

 

La vida no se explica;

se hace renglón            canto directo,

elixir del que busca rumbo,

aliento de sedientos de sustancia;

cuando más la necesiten

o cuando su ahínco y su estrella se descargue.


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