Sunday, March 22, 2020

Poema sobre el nino que llevamos dentro


Niño siempre
(publicado en mi libro "Sentir el aura" 2019)

Todavía me veo en su rostro,
en un juego de pájaros
con la risa interminable de niño;
su carita tierra
sobre su alma de viento.
Veo tirar  puntapié a la portería del tiempo,
lanzar papalote al cielo de paleta
y danzar en la melodía del olor a pan.

Todavía me veo en su rostro,
en el refugio de ladrones y humanoides
del pueblo que lo mese en agua
y de lodo en las lluvias de magos.
Volar en un dragón o avión.
Tener mundos en canicas,
trompos zumbadores picoteando
la cola del diablo.
Tener un pedazo de madera,
como pista de piratas en combate.

Todavía me veo en su rostro;
memoria en barco de papel;
con su voz capitán,
de Prometeo;
lamentar las levantadas temprano.
Es más, todavía tengo análogas conquistas.
Todavía hago rodar el mundo
con su ráfaga de astronauta.

Todavía me veo en su rostro
a pesar del constante
reclamo del flagelo social,
las incrustaciones a una nueva apariencia
que me agrieta en el espejo
al mirarme.

Todavía me veo en su rostro.
Va y viene en el eco interno.
Se ancla conmigo.
Se imprime en las venas
para escribir en el corazón:
“Separarnos o abandonarnos, jamás!”




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